La verdad sobre por qué no puedes vestir sostenible aunque sepas el daño que hace el fast fashion

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¿Por qué la información por si sola no es bastante para hacernos cambiar?

Por Laura Martínez Hortal, colaboradora de Slow Fashion Next y Directora de la Revista Gansos Salvajes.

Imagen destacada: María Zafra del número 1 de Gansos Salvajes Magazine. Vestido asimétrico de Verde Moscú.

Hace ya 17 años que compré un fanzine en el que leí por primera vez que marcas como Nike explotaban a niños que cosían zapatillas y balones en países lejanos.

A pesar del fuerte impacto que me causó esa información no dejé de comprar nike ni otras prendas hechas a costa de sufrimiento ambiental y humano.

Hace mucho mas tiempo que sé que los gases que emite el petróleo en combustión son nocivos para la atmosfera y aceleran el cambio climático. Aún así uso el coche a diario y confieso que a veces abuso de él.

Hace tiempo que me pregunto el por qué de estas incoherencias.

Debería ser suficiente con emitir un programa como Salvados para que, por lógica, nadie volviera a comprar una prenda made in Asia. Pero no lo es. Los miles de espectadores que vieron el programa no cambiaran nada significativo. Seguirán yendo al centro comercial de siempre a hacer lo de siempre. A pesar de que a todas luces es ilógico e irracional continuar robando el futuro a nuestros hijos y el presente a nuestros congéneres.

¿Quieres saber por qué aún teniendo la información no hacemos nada?

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María Zafra. Del número 1 de Gansos Salvajes Magazine. Estilismos: Verde MoscúJuana BarancoZacatúa

Sin paños calientes: Somos adictos al consumo. Somos adictos a estrenar, a la ropa nueva, a la reacción de los demás cuando la llevamos puesta, al la sensación de llegar a casa con bolsas, al color de la temporada… Sólo un adicto es capaz de continuar con un hábito que le hace daño a largo plazo a cambio de una breve satisfacción.

Lo que estoy diciendo es duro, es reconocer que tenemos un problema grave como sociedad. Pero además se complica porque la sociedad premia los altos niveles de consumo y en ningún momento se percibe como problemático que alguien compre cosas que no necesita. Comprar y tener mucho es el éxito en nuestra sociedad. Es como cuando en las producciones de Hollywood fumaban como carreteros, fumar era glamuroso y positivo, nadie reconocía que era un vicio dañino. Estaba premiado socialmente.

Los casos clínicos de adicciones tienen un pasado común, concretamente una infancia muy dolorosa en la que han sufrido abusos y abandono. Alguien que abusa de una sustancia o de un hábito lo hace para calmarse, lo hace porque no encuentra la paz o el sosiego dentro de sí mismo y lo busca en el exterior.

La familia, la sociedad y la cultura arrastran un pasado de dolor, en Europa todos tenemos una guerra a un par de generaciones de distancia, como mucho. Eso implica mucho dolor que no se ha terminado de procesar. Además de que el nacimiento y la crianza de los niños no es respetuosa en general y la de nuestros padres menos aún.

Así que la solución es relativamente sencilla, la raíz es saber que lo que buscas no es un vestido bonito, sino sentirte bien, encontrar sosiego o paz. Es eso lo que perdiste en algún momento de tu infancia y buscas fuera. Cuando en realidad está dentro esperando ser reconocido y expresado. (Cada cual en su medida, of course)

Se habla mucho del vacío interior que llenamos con compras, con comida, antidepresivos o con lo que sea. Un vacío capaz de engullirlo todo si en lugar de parar y mirarlo continuas corriendo a ritmo frenético dejándote llevar por los automatismos.

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María Zafra. Del número 1 de Gansos Salvajes Magazine. Estilismos: Verde Moscú

La gran pista es que si llegas a casa con compras de las que te arrepientes o adquieres prendas que no usas nunca…en lugar de fustigarte, encara tus emociones. Quizá hay dolores que estás queriendo evitar o emociones que no te atreves a expresar.

Hay una ciencia desarrollada en torno al mundo de las compras, el marketing. Y se sabe que la mayoría de las compras son actos emocionales. No tiene que ver con el análisis ni con la lógica sino con el impulso. Nos enganchamos por nuestras debilidades.

Podemos decir que las redes de distribución, la maquinaria de marketing, la presión social y la publicidad es lo que realmente nos lleva a los niveles de consumo en los que estamos. Pero aunque hay que reconocer que ejercen una gran presión, no son los responsables. El poder de decisión de una persona es inmensamente mayor.

Como sociedad estamos esquilmando los recursos del planeta mientras miramos a otro lado. No queremos ver lo que está pasando y siempre creemos que la responsabilidad es del otro, del poderoso, del gobierno o del empresario. Y sí, cada cual tiene la suya, pero de lo primero que debes encargarte es de tu propia responsabilidad.

La gran dificultad es la adicción emocional que es la que nos hace incoherentes y se interpone en el camino entre la información y la acción. Desde Gansos Salvajes además de divulgar información proponemos un cambo de chip. Sólo un trabajo contigo mismo puede inducir un cambio de hábitos de consumo duradero. Hay maneras de evitar el impulso y de poner filtro al deseo. Poniendo conciencia y teniendo información sobre alternativas chulas se puede conseguir tener un armario sostenible que se ajuste a tus necesidades.

Como siempre propongo equilibrar el camino interior con el exterior, te invito a aprender a sentirte bien sin atajos, conocerte para poder mostrar quien eres a través de tu estilo propio y no el que impone la tendencia de la temporada. 

Si te apetece voy a profundizar en este tema a través de un vídeo training gratuito llamado cómo vestir sostenible y no morir en el intento.

Trataremos la parte de mindset, como hoy. También información y claves prácticas para conseguir hacer el cambio a la moda sostenible poco a poco, sin traumas, sin gastar más, sin perder estilo y sin perder tiempo. 

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6 Respuestas a
  1. Avatar

    Si os sirve de consuelo cada vez somos más los que buscamos otras marcas…los que compramos menos.
    Vivo en Málaga y llevo dos años intentando hacer un consumo más responsable. Entre mis amigos soy la loca de la sostenibilidad, pero luego vienen y me enseñan sus zapatos hechos en España más contentos que nada.

    Lo que quiero decir con esto es que seamos optimistas, nada es imposible, aunque sea un cambio pequeño y lento.

    pd.: me he vuelto tan friki que he hecho un blog de dónde comprar en Málaga, por si os sirve: http://malagasostenible.blogspot.com.es/p/sobre-mi.html

  2. Avatar
    Gema Gomez

    Estoy totalmente de acuerdo Laura, que buen post! y si además de aprender a vestirnos sostenibles, hacemos por volver a la naturaleza, a conocerla, a aprender a verla con toda su plenitud, con un simple paseo diario por un parque admirando hojas y escuchando pajaros, y añadimos un poco de crecimiento personal, creo que tod@s estaríamos mucho más tranquilos y felices, necesitariamos comprar menos.

    Enhorabuena!
    Gema

  3. Avatar
    María Jesús

    Creo que se puede conseguir, no de un día para otro, pero poco a poco el mensaje va calado en uno mismo y al final no resulta ningún esfuerzo no comprar. A día de hoy, pensar en pasarme una tarde dentro de un centro comercial me resulta horripilante. Y lo bueno es que no tiene vuelta atrás. Existen muchas alternativas a las cadenas de tiendas de moda. Puedes hacer arreglos a tu ropa pasada de moda y darle un aire distinto. Puedes comprar ropa de segunda mano y así dejas de alimentar el monstruo, cambiar ropa con tus amigas/vecinas y, de vez en cuando,si te lo puedes permitir, comprar algo de moda sostenible,o comprarte un tela bonita y natural y llevársela a una modista.

  4. Avatar
    Gerard

    Hola,

    En primer lugar quiero felicitaros por el post, me parece un buen análisis de por qué la mayoría de personas pueden vestir de una manera sostenible, pero no lo hacen.

    Aunque, bajo mi punto de vista hay 2 principales obstáculos, el primero es el elevado precio de las prendas. Y el segundo es la falta de oferta, yo que soy un hombre tengo muchas dificultades para encontrar, por ejemplo, unos “tejanos sostenibles” y cuando los encuentro, desgraciadamente se me van de presupuesto. Otro ejemplo de esta falta de oferta, se puede observar en ropa para hacer deporte, que este fabricada y producida con los criterios de la moda sostenible.

    Por lo menos, para mi son estos dos obstáculos, los que hacen que en mi armario no hayan más prendas “slow”.

    Un saludo,

    Gerard

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