La prenda más sostenible es la que ya existe

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Por Neus Portas, creadora de Proyectos que generen impacto social y profesora en Slow Fashion Next del curso “Marcas que Importan: Branding con Emoción”.

Lo sabemos, lo hemos oído unas cuantas veces e incluso la repetimos. Pero ¿cuántos proyectos de moda empiezan con esta idea en mente?

Afortunadamente, unos cuantos. Porque cada vez más, tomamos conciencia de que el sector de la moda es de los más contaminantes.

Por eso, si emprendemos con esta realidad en mente, tal vez optemos por otros modelos de negocio, menos basado en la producción de cero y con mayor énfasis en telas o prendas que ya existen.

Y es que, para bien o para mal, con lo que ya hemos producido hasta ahora y no usamos, podríamos tener materia prima suficiente para unas cuantas colecciones nuevas.

Estas marcas que hoy os traigo, lo han entendido así: han querido darle una segunda oportunidad a lo que ya existe y no sirve. Han emprendido con la idea de aportar creatividad por partida doble y basar su propuesta de valor en ello.

A ver qué os parecen.

Remade USA:

Esta marca empezó hace ya unos años, convirtiendo chaquetas de cuero en bolsos, que se vendían a través de su web. Su modelo se basaba en la venta convencional, a partir de una materia prima menos convencional. Además, si mandabas una chaqueta que ya no usabas, recibías un vale descuento para tu próxima compra.

El planteamiento tuvo un éxito rotundo, con ventas incluso en Saks Fifth Avenue (los prestigiosos almacenes de Nueva York). Pero era poco sostenible, puesto que la producción era manual, siendo cada modelo prácticamente único, pues se adaptaba a las fornituras y patrón de las chaquetas. Por eso, su fundadora, Shanon South, decidió pivotar el modelo de negocio para dar valor a esta personalización y exclusividad de la prenda: ahora hace el bolso de manera personalizada, siempre basado en un patrón ya hecho, pero con un proceso que consiste en que el cliente envíe la chaqueta y elija modelo y, en 2-4 semanas, tiene el bolso hecho. Única y exclusivamente para ella, convirtiendo una prenda especial sin uso, en otra prenda con la misma carga emocional que, además, va a tener utilidad.

Este modelo le permite a su fundadora mantener un tamaño de empresa asequible y, sobretodo, mantener la esencia del proyecto.

Ejemplo de proceso de convertir una cazadora en un bolso. Fuente: web de RemadeUSA
Sword & Plough

Este proyecto se define como cuádruple-bottom-line. Y, ciertamente, tiene un modelo perfectamente hilado y coherente. Se trata de una marca de bolsos y complementos, hechos con restos de paracaídas, tiendas de campaña y otro material militar (incluyendo restos de balas, con los que se hace la bisutería).

La producción se hace íntegramente en Estados Unidos, empleando en las fábricas a mujeres de militares o veteranos de guerra. Y no sólo en las fábricas, sino también como embajadores de marca.

Además, un 10% de las ventas se destinan a proyectos para militares veteranos del país.

Un proyecto redondo, con un propósito claro y en el que centra toda la cadena de valor.

Fuente: web de la marca
VAHO

Esta marca reutiliza lonas y banderolas publicitarias para convertirlas en bolsas, con un resultado divertido en el que cada bolsa es única, claro.

Con Vaho colaboramos desde La Casa de Carlota, cuando hacer un par de años lanzamos la Shop, en la que vendíamos productos con diseños de los chicos del estudio. La colaboración fue redonda porque justo habíamos diseñado la imagen de la Feria de Abril de Barcelona y el Ayuntamiento había hecho banderolas para anunciarla. Así que, en cuanto terminó la Feria y las descolgaron, las mandamos a Vaho para que hicieran bolsas con ellas.

El resultado fue bonito, personalizado y muy, muy especial.

Fuente: la web de Vaho
Freitag

Esta marca alemana, creada por dos hermanos hace más de 20 años, es muy parecida a Vaho, sólo que en este caso, las bolsas y complementos se hacen a partir de lona de camión,  cámaras de bicicleta y cinturones de seguridad, con lo que los resultados son más monocromáticos que en el caso de Vaho.

Dado que sus fundadores eran diseñadores gráficos, la estética, tanto de la marca como de los productos, está perfectamente cuidada. Y los productos de Freitag han llegado a ser considerados low-luxury, un emblema de un estilo de vida.

Fuente: la web de Freitag
Looptworks

Esta marca, creada por un ex-directivo de Nike, se ha propuesto reutilizar todo ese material que se desecha, para convertilo en nuevos productos, con nuevas utilidades.

Como el cuero de los asientos del avión, que convierte en bolsos. O las camisetas de los jugadores de un equipo de baloncesto, que usa para decorar chaquetas y bolsas.

Calculan su impacto medioambiental en una reducción de un 82% del CO2, lo que les ha valido, entre otros motivos, tener la certificación de Bcorp.

Fuente: la web de la marca
Scraps

Una marca recién llegada al mercado, creada por tres estudiantes del grado LEINN. Scraps, como su nombre indica, basa su producción en restos textiles, esos que las fábricas no pueden usar debido a que tienen poca cantidad o no es tejido lineal.

La marca ofrece de forma mucho más sostenible a las empresas, esos textiles para packaging de productos como zapatos, gafas, bolsos, etc., que a menudo están hechos con poliéster. Scraps ofrece esas bolsas, hechas en tejidos diferentes, más vistosos, diferentes y, además, más sostenibles.

Su emblema, la gorra Scraps: toda una declaración de intenciones para quien quiere promover otra forma de producción más sostenible.

Fuente: web de la marca
Indo Sole

Esta marca, nacida en Indonesia, ofrece flip-flops hechos con neumáticos reciclados, un producto que no es biodegradable (seguramente, como bien dicen en su web, el primer neumático que se produjo, todavía exista) y que sólo se puede destruir quemándolo, provocando un humo altamente contaminante.

Las chanclas que ofrecen están hechas cortando manualmente los neumáticos, de modo que no hay proceso de transformación, es decir, no es reciclaje, sino upciclaje.  Y la parte de arriba de la chancla está hecha con hojas, hierbas o tejido orgánico, que se pegna a la suela de neumático. Un proceso casi artesanal, con un resultado bonito y un impacto increíble.

Los modelos están en 4 colores, cada uno simbolizando aquello que quieren proteger: marrón para la tierra, azul para el agua, gris para proteger las montañas de la extracción, verde por las hojas, blanco (al que llaman Sea Salt) por Indonesia y negro para recordar el impacto que generan al evitar la quema de neumáticos.

Sin duda, el propósito de Indasole es coherente y holístico, lo que hace que sea una marca bien merecedora de la certificación B Corp, sin duda.

Fuente: web de Soles With Soul

Estos son sólo algunos de los proyectos que demuestran que con lo que ya se ha producido hay materia suficiente para seguir innovando y ofreciendo nuevos diseños, para este mundo aspiracional que es la moda. Para hacerlo un sector creativo, innovador y, sobretodo, sostenible.

 

-Las ideas y opiniones de este post pertenecen a su autor/a. Slow Fashion Next no se responsabiliza de los contenidos-

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