Maja Weiss crea arte con prendas de segunda mano

La artista yugoslava Maja Weiss creó una instalación que contextualiza 17 toneladas de ropa usada para una obra de arte

Publicado por el equipo Slow Fashion Next

Foto de Portada: La artista Maja Weiss

En cuanto a los lugares que podría haber esperado para entrevistar a Maja Weiss (la cual trabajó en la producción de cuero para Vetements y fue compañera de Demna Gvasalia desde sus días en la Real Academia de Amberes de Bellas Artes), un salón de moda no estaba incluido en mi lista. Sin embargo, la participación de Weiss en Copenhagen International Fashion Fair (CIFF), el principal centro de venta al por menor de la industria escandinava es, sin duda, más que un poco subversivo. Para CIFF, la artista yugoslava Weiss creó una instalación que contextualiza 17 toneladas de ropa usada para una obra que se encuentra en sorprendente armonía con los stands de las marcas.

Me senté con ella en el centro de exposiciones entre el aeropuerto y el centro de la ciudad para una charla sobre el consumo, el ciclo de la moda y cómo la vida en el París okupa inspiró su instalación en CIFF.

¿Qué sentido tiene Copenhague para usted?

Me gusta explorar nuevos países para trabajar. Viajo como turista, pero mi prioridad siempre es viajar por proyectos o experiencia en el trabajo, así que para mi, esta invitación fue una buena oportunidad para trabajar con otro grupo internacional de personas y descubrir una nueva ciudad y un nuevo punto de vista de la moda. Viví en Bélgica, pero nunca había estado en Dinamarca.

¿Cuáles fueron sus referencias estéticas para la instalación de CIFF?

Siempre me sentí atraída por la estética de los residuos industriales y grandes fábricas. El lugar donde crecí estaba muy cerca de las fábricas. Cuando el Bloque del Este colapsó, crecimos con esta decadencia. Para mí, eso es bonito y hogareño. Encuentro la belleza en ello. Tal vez, en mi juventud no iba a grandes museos los domingos, pero es algo que forma parte de mi estética.

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La instalación de Weiss en CIFF

¿Dónde conseguiste las prendas usadas para la instalación?

Básicamente provienen de la investigación. Al principio, llegamos a esta idea hablando. Pregunté a CIFF, “¿Cómo funciona la industria textil en Dinamarca y, hay alguna industria o no?”. Y terminamos hablando del intercambio de ropa. Estábamos sentados en la Ciudad Libre de Christiania, ví una caja y recordé que, cuando era joven, viví en una propiedad okupa de París y teníamos una caja gratis de ropa intercambiada. Tú metías en ella todo lo que no querías y cogías lo que necesitabas o veías bonito. Por supuesto, esas prendas ya habían sido preseleccionadas; había gran cantidad de Dr. Martens, Vans y sudaderas, o cosas de muy mala calidad que alguien tiró y a otro le pareció interesante. Entraba en mi lista de tareas pendientes desde la infancia tener esta experiencia y vivir en una propiedad okupa. Esa fue la primera vez que realmente tuve contacto con la ropa de segunda mano y que tenía sentido.

Estábamos hablando de estas ideas, y entonces sólo queríamos explorar cómo era esto a una escala mayor. El equipo comenzó buscando dónde conseguir toda esta ropa y nos encontramos con esta maravillosa fábrica llamada Trasborg. Cuanto más explorábamos, más increíble era. Como encontrar un tesoro. Es una fábrica de casi 100 años y su negocio ha cambiado mucho. Ahora se trata de reciclar y obtener los residuos en otro círculo –upcycling. Consiguen 50 toneladas de ropa al mes. Así que, para mí, consistía en la ampliación de esta caja gratis en algo industrial. Yo sí creo que la moda es una industria y la gente lo olvida. No es sólo lo que sucede en la pasarela y en el showroom, y lo que la gente compra en las tiendas de lujo. Para mí es mucho más interesante pasar el tiempo en una fábrica.

El ciclo de vida de la ropa como objeto práctico es algo de lo que no solemos hablar. Se puede conseguir algo demasiado valioso y granular, pero pensar en ello en un sentido más amplio es realmente interesante. ¿Fue esta instalación una puntualización más importante en el ciclo de la moda?

Es una especie de buceo en un sentido contrario. Todo el mundo mira cómo se hace la ropa, desde cero hasta la pasarela, y para mí, se trata de ir en la dirección opuesta: mirando qué le ocurre a la ropa cuando son descargadas. Al principio comenzó como interés, pero cada vez más se fue enfatizando el aspecto del reciclaje de la misma, porque es de lo que se trata en realidad. Copenhage y CIFF tratan sobre la sostenibilidad y más aun sobre la idea de desarrollarla. Tenía más sentido conforme íbamos avanzando.

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Parte de la instalación de Weiss en CIFF

¿Cuánta cantidad de ropa se ha conseguido?

La instalación consta de 17 toneladas de ropa, que es medio millón de prendas. Hay un billete de un dólar partido por la mitad que sobresale, un tapete… Hay un montón de paja en medio. La empresa cuenta con pocas categorías diferentes de prendas de vestir así que, cuando llega la ropa, se clasifican en categorías, y todas estas prendas forman parte de la categoría más alta. Teníamos que evitar el hedor ya que, la categoría más baja, parecía tener incluso animales muertos en el interior. La ropa se recicla de acuerdo con su nivel de calidad. En la más baja entran fibras para paños de limpieza, asientos de coche o colchones, y la ropa de la instalación, por ejemplo, va al Este de Europa o mercadillos en África. Es curioso cómo continúan su viaje y tú en realidad no piensas en ello. El porcentaje que está creciendo en este momento son los fardos que viajan a la India y son reciclados, y un upcycling donde se pudiera lograr cero residuo. Creo que es muy interesante también tener este tipo de instalación en esta feria, ya que acoge a muchas marcas comerciales que producen un montón de material y sería interesante si el consumidor final comenzase a pensar en comprar material que está re-reciclado, y que estas marcas están dispuestas a hacerlo.

¿Es la sostenibilidad algo que siempre has pensado en el transcurso de tu carrera?

Nunca fue mi primer interés –pero creo que es una responsabilidad, no un interés. No creo en los extremos, o que los gobiernos tengan que aplicar ciertos tipos de reglas. Creo que es una cuestión de que la gente minimice sus residuos, desde el agua embotellada o cualquier otra cosa con la que se pueda contribuir.

Al menos en mi mente, en la industria de la moda aún hay un extraño estigma sobre la sostenibilidad, que no puedes vender esa idea al consumidor de lujo; ¿Percibes eso?

No hay duda de que esa idea está creada por una mujer hippie, sentada tejiendo, llevando un sombrero y unos zapatos Trippen, o lo que sea [risas]. Pero no creo que ese sea el problema. Creo que, en general, cuando la cosa se atasca es debido a que el cliente no está pidiendo por ello. Se trata de la educación en las escuelas, las cuales tienen que implantar en las mentes lo que se debe hacer de una manera diferente, o lo que se debe tener en cuenta. No creo que la solución consista en obligar a la gente. No creo que hacer una “marca sostenible” vaya a revolucionar nada.

Anteriormente has mencionado que las personas han estado interaccionando con la instalación –¿es algo que era de esperar?

Cuando vienen, lo hacen ver, y creo que la mayoría de las personas que vienen se quedan en una especie de shock, pero les resulta hermoso. Encontrar estos montones de ropa…para mí es un objeto bello, y no creo que la gente se lo tome como una ofensa o una obligación para no comprar. Estaba feliz por esta colaboración con CIFF, debido a que algunas personas tal vez piensan que sería algo negativo exponer este tipo de mensajes en una feria donde la gente viene a comprar ropa, pero no consiste en un mensaje de “No compres”,  es sólo desencadenar el pensamiento sobre cómo compramos.

Fuente del artículo: Vogue Magazine New York

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